RodoRobos: Sacado de ir-dr.tumblr.com/crear
Todos somos singulares, extraños con lo que nos rodea, yo solo quiero dejar mi huella. Este es un blog personal, donde podras hayar algunas de mis anegdotas, links de descarga, y sinopsis de series de anime o libros.
viernes, 26 de junio de 2015
En un tiempo pasado-presente/actual-pasado
Siendo yo como soy, eh vivido tremendamente e incontable veces inexplicables sucesos, que la ciencia se a aferrado a estudiar, para poder describir que es lo que realmente pasa.
Cuando era mas chica, que serán hace unos cuantos años atrás, me pasaba tan frecuentemente el soñar algún lugar en el que después de tiempo "volvería" a pasar, según yo en mi vida había estado en ese lugar, pero en sueños lo habia hecho. Que curiosidad mas curiosa, pues que se puede hacer en esos casos que pareciera que pasas por un deja vu. Y hablando de Deja Vu, tiempo después me encontre con un post que hablaba de este mismo tema, hay sucesos extraños, extraños son los sucesos.
El término déjà vu o paramnesia describe la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Sientes como si el acontecimiento ya haya pasado antes o se esté repitiendo. La experiencia "anterior", por lo general, es atribuida a un sueño, pero a veces hay un sentimiento firme de que realmente ha ocurrido en el pasado.
>>Curiosamente es algo que sufro con frecuencia
Déjà Vecu
Sensación más intensa que el déjà vu, caracterizada por la seguridad de que lo que se está viendo o diciendo justo en ese momento ha sido vivido hace tiempo y no se recordaba, normalmente acompañada por la sensación de saber lo que va a suceder a continuación.
Presque Vu
Presque vu es la fuerte sensación de recordar algo, pero sin llegar a hacerlo. Coloquialmente se conoce como "tener algo en la punta de la lengua".
L'Esprit de l'escalier
Es una expresión francesa que describe la sensación que tenemos cuando nos viene a la mente, demasiado tarde, la acción que deberíamos haber tomado en un determinado momento anterior.
La palabra alemana "treppenwitz" se utiliza para expresar la misma idea. Este fenómeno, por lo general, viene acompañado de un sentimiento de pesar por no haber pensado en la respuesta cuando era más necesario o conveniente.
Déjà visité
Déjà visité es el nombre que recibe la sensación de conocer lugares en los que no se ha estado nunca antes.
Nathaniel Hawthorne escribió sobre esta experiencia en su libro Our Old Home (Nuestra vieja casa). Visitó un castillo en ruinas y tenía pleno conocimiento de su diseño. Más tarde descubrió que se debía a un poema de Alexander Pope que había leído muchos años atrás, en el que el castillo estaba descrito con precisión.
Prosopragnosia
Prosopagnosia es la incapacidad de reconocer rostros de personas u objetos familiares. Quien experimenta este trastorno es normalmente capaz de reconocer a las personas por otros detalles, como su perfume, su pelo, el sonido de su voz, o incluso su forma de andar. A pesar de que se creyó que este trastorno era consecuencia de un traumatismo en el cerebro, actualmente se han documentado casos de personas que lo padecen desde su nacimiento.
Un caso clásico de este trastorno se vio en el libro llamado El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver W. Sacks.
Jamais Vu
Jamais vu describe una situación familiar que no se reconoce. Normalmente es considerado como lo contrario al déjà vu. El observador no reconoce la situación, a pesar de saber racionalmente que ha estado en ella antes. Cotidianamente ocurre cuando alguien momentáneamente no reconoce a una persona, una palabra, o un lugar que ya conoce.
Chris Moulin, de la Universidad de Leeds, pidió a 92 voluntarios escribir la palabra "puerta" 30 veces en 60 segundos. Informó que el 68% de sus "conejillos de indias" mostraron síntomas de jamais vu, empezando a dudar si "puerta" era una palabra real. Esto le ha llevado a creer que jamais vu puede ser un síntoma de fatiga cerebral.
Déjà Senti
Dificil de describir. Es como sentir que mientras divaga la mente en un asunto cotidiano, y por acción de otra voz (familiar o no) o de la propia verbalización del pensamiento con alguna frase o palabra en particular, se empieza a vivir un lapso de pensamiento que no es acorde con lo que se vive en ese momento, para seguidamente darse cuenta de que no fue normal y segundos después olvidar qué fue lo que se pensó en ese lapso. Suele ser frecuente en personas que sufren de epilepsia del lóbulo temporal.
Mal de Capgras
El Mal o Síndrome de Capgras es un trastorno mental que afecta a la capacidad de identificación del sujeto. Este cree que una persona, generalmente un familiar, es reemplazado por un impostor idéntico a esa persona. Este fenómeno es más común en gente con esquizofrenia, pero puede darse en otros casos.
Síndrome de Frégoli
El síndrome de Frégoli alude a un trastorno delirante que consiste en la creencia de que personas conocidas tienen otra identidad. Por ejemplo, creer que el cónyuge, es en realidad un hermano fallecido, que de alguna forma ha ocupado su cuerpo, y sólo la persona delirante sabe reconocerlo.
Cuando era mas chica, que serán hace unos cuantos años atrás, me pasaba tan frecuentemente el soñar algún lugar en el que después de tiempo "volvería" a pasar, según yo en mi vida había estado en ese lugar, pero en sueños lo habia hecho. Que curiosidad mas curiosa, pues que se puede hacer en esos casos que pareciera que pasas por un deja vu. Y hablando de Deja Vu, tiempo después me encontre con un post que hablaba de este mismo tema, hay sucesos extraños, extraños son los sucesos.
Los Fenomenos mentales más misteriosos.
Filosoraptor.net Mayo 2013
Déjà VuEl término déjà vu o paramnesia describe la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Sientes como si el acontecimiento ya haya pasado antes o se esté repitiendo. La experiencia "anterior", por lo general, es atribuida a un sueño, pero a veces hay un sentimiento firme de que realmente ha ocurrido en el pasado.
>>Curiosamente es algo que sufro con frecuencia
Déjà Vecu
Sensación más intensa que el déjà vu, caracterizada por la seguridad de que lo que se está viendo o diciendo justo en ese momento ha sido vivido hace tiempo y no se recordaba, normalmente acompañada por la sensación de saber lo que va a suceder a continuación.
Presque Vu
Presque vu es la fuerte sensación de recordar algo, pero sin llegar a hacerlo. Coloquialmente se conoce como "tener algo en la punta de la lengua".
L'Esprit de l'escalier
Es una expresión francesa que describe la sensación que tenemos cuando nos viene a la mente, demasiado tarde, la acción que deberíamos haber tomado en un determinado momento anterior.
La palabra alemana "treppenwitz" se utiliza para expresar la misma idea. Este fenómeno, por lo general, viene acompañado de un sentimiento de pesar por no haber pensado en la respuesta cuando era más necesario o conveniente.
Déjà visité
Déjà visité es el nombre que recibe la sensación de conocer lugares en los que no se ha estado nunca antes.
Nathaniel Hawthorne escribió sobre esta experiencia en su libro Our Old Home (Nuestra vieja casa). Visitó un castillo en ruinas y tenía pleno conocimiento de su diseño. Más tarde descubrió que se debía a un poema de Alexander Pope que había leído muchos años atrás, en el que el castillo estaba descrito con precisión.
Prosopragnosia
Prosopagnosia es la incapacidad de reconocer rostros de personas u objetos familiares. Quien experimenta este trastorno es normalmente capaz de reconocer a las personas por otros detalles, como su perfume, su pelo, el sonido de su voz, o incluso su forma de andar. A pesar de que se creyó que este trastorno era consecuencia de un traumatismo en el cerebro, actualmente se han documentado casos de personas que lo padecen desde su nacimiento.
Un caso clásico de este trastorno se vio en el libro llamado El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver W. Sacks.
Jamais Vu
Jamais vu describe una situación familiar que no se reconoce. Normalmente es considerado como lo contrario al déjà vu. El observador no reconoce la situación, a pesar de saber racionalmente que ha estado en ella antes. Cotidianamente ocurre cuando alguien momentáneamente no reconoce a una persona, una palabra, o un lugar que ya conoce.
Chris Moulin, de la Universidad de Leeds, pidió a 92 voluntarios escribir la palabra "puerta" 30 veces en 60 segundos. Informó que el 68% de sus "conejillos de indias" mostraron síntomas de jamais vu, empezando a dudar si "puerta" era una palabra real. Esto le ha llevado a creer que jamais vu puede ser un síntoma de fatiga cerebral.
Déjà Senti
Dificil de describir. Es como sentir que mientras divaga la mente en un asunto cotidiano, y por acción de otra voz (familiar o no) o de la propia verbalización del pensamiento con alguna frase o palabra en particular, se empieza a vivir un lapso de pensamiento que no es acorde con lo que se vive en ese momento, para seguidamente darse cuenta de que no fue normal y segundos después olvidar qué fue lo que se pensó en ese lapso. Suele ser frecuente en personas que sufren de epilepsia del lóbulo temporal.
Mal de Capgras
El Mal o Síndrome de Capgras es un trastorno mental que afecta a la capacidad de identificación del sujeto. Este cree que una persona, generalmente un familiar, es reemplazado por un impostor idéntico a esa persona. Este fenómeno es más común en gente con esquizofrenia, pero puede darse en otros casos.
Síndrome de Frégoli
El síndrome de Frégoli alude a un trastorno delirante que consiste en la creencia de que personas conocidas tienen otra identidad. Por ejemplo, creer que el cónyuge, es en realidad un hermano fallecido, que de alguna forma ha ocupado su cuerpo, y sólo la persona delirante sabe reconocerlo.
domingo, 14 de junio de 2015
Adiós… Me voy.
Me voy sin intensiones de volver, al menos no esta vez. Pienso irme a un lugar lejos de aquí, un lugar donde tu no seas más que un oscuro y borroso recuerdo. Donde mis sonrisas no sean falsas y los abrazos no sean tan calientes como Alaska en Invierno.
Me voy, porque es la única manera que he encontrado de que mis labios se abstengan a llamarte “Amor”, porque siento que así es la manera más sencilla de que mi corazón se acostumbre a tu ausencia al amanecer.
Escapo como cobarde porque no puedo más. No quiero ser parte de este juego. Porque siempre he aparentado lo que no soy, porque soy mucho más frágil de lo que mis labios alardean. Porque siempre uso gafas solares, no por el sol, si no por tus ojos. Tengo miedo de que mires a travez de ellos y descubras todo el dolor y sufrimiento que mi vacía y blanca sonrisa esconde.
Me voy porque estoy convencida de que si me alejo de ti y tu estúpida forma de enamorarme, podré al fin, olvidarte por completo. Aunque en el fondo se que es estúpida mi teoría.
Y ahora que he soltado casi todo lo que tenía que decir, en realidad, todo lo que creo necesitas saber, permíteme llamarte vez más “Amor”, Amor. Solo para que, cuando ya no este aquí, tus oídos lo extrañen. Me necesites y corras a buscarme.
Pero desgraciadamente, soy consiente del que el destino y el universo siempre conspira contra nosotros y para cuando te des cuenta de que me amabas, o que de alguna forma si fui importante para ti, yo ya estaré llamando a otra persona “Amor”.
Porque somos un amor a destiempo. Siempre fuimos a destiempo, y solo pudimos coordinarnos una vez y fue el mejor tiempo de mi vida. Pero, somos como dos relojes, tu estabas estancado, mientras yo marcaba diferentes horas, enamorándome de los chicos equivocados, no notando que mi hora correcta eras tu. Hasta que nuestras agujas se juntaron, y, Mi Amor, me enamoré de ti.
Para mi desgracia, ya te habían ido a reparar, mientras que algo en mi se rompía. Me quede atrás, amándote. Mientras que otro amor llegaba a tu corazón y te arrancaba de mis brazos. Obligándote a marcar otra hora, obligándote a olvidarme. A dejarme de lado, dejándome olvidada, llenándome de polvo.
Somos un amor a destiempo. Condenados a amarse en el momento menos indicado, cuando el otro tiene el corazón apostado en otra persona, nunca marcando la misma hora.
Me voy, porque es la única manera que he encontrado de que mis labios se abstengan a llamarte “Amor”, porque siento que así es la manera más sencilla de que mi corazón se acostumbre a tu ausencia al amanecer.
Escapo como cobarde porque no puedo más. No quiero ser parte de este juego. Porque siempre he aparentado lo que no soy, porque soy mucho más frágil de lo que mis labios alardean. Porque siempre uso gafas solares, no por el sol, si no por tus ojos. Tengo miedo de que mires a travez de ellos y descubras todo el dolor y sufrimiento que mi vacía y blanca sonrisa esconde.
Me voy porque estoy convencida de que si me alejo de ti y tu estúpida forma de enamorarme, podré al fin, olvidarte por completo. Aunque en el fondo se que es estúpida mi teoría.
Y ahora que he soltado casi todo lo que tenía que decir, en realidad, todo lo que creo necesitas saber, permíteme llamarte vez más “Amor”, Amor. Solo para que, cuando ya no este aquí, tus oídos lo extrañen. Me necesites y corras a buscarme.
Pero desgraciadamente, soy consiente del que el destino y el universo siempre conspira contra nosotros y para cuando te des cuenta de que me amabas, o que de alguna forma si fui importante para ti, yo ya estaré llamando a otra persona “Amor”.
Porque somos un amor a destiempo. Siempre fuimos a destiempo, y solo pudimos coordinarnos una vez y fue el mejor tiempo de mi vida. Pero, somos como dos relojes, tu estabas estancado, mientras yo marcaba diferentes horas, enamorándome de los chicos equivocados, no notando que mi hora correcta eras tu. Hasta que nuestras agujas se juntaron, y, Mi Amor, me enamoré de ti.
Para mi desgracia, ya te habían ido a reparar, mientras que algo en mi se rompía. Me quede atrás, amándote. Mientras que otro amor llegaba a tu corazón y te arrancaba de mis brazos. Obligándote a marcar otra hora, obligándote a olvidarme. A dejarme de lado, dejándome olvidada, llenándome de polvo.
Somos un amor a destiempo. Condenados a amarse en el momento menos indicado, cuando el otro tiene el corazón apostado en otra persona, nunca marcando la misma hora.
Sal con una Chica que no lee Autor: Charles Warnke
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en
medio de la fastidiosa mugre de un bar del
medio oeste. Encuéntrala en medio del humo,
del sudor de borracho y de las luces
multicolores de una discoteca de lujo. Donde
la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca
incluso cuando su interlocutor le haya quitado
la mirada. Cautívala con trivialidades poco
sentimentales; usa las típicas frases de
conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la
calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de
la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la
tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así
como has visto que ocurre en las películas.
Haz un comentario sobre el poco significado
que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor.
Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte
cuenta has celebrado con ella se convierta
poco a poco, incómodamente, en una relación.
Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un
muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del
espacio común un espacio sagrado y regresa a
él cada vez que el aire se torne pesado o las
veladas parezcan demasiado largas. Háblale de
cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta.
Proponle que se mude a vivir contigo y déjala
que decore. Peléale por cosas insignificantes
como que la maldita cortina de la ducha debe
permanecer cerrada para que no se llene de
ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse
porque de lo contrario habrías perdido mucho
tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un
restaurante que se salga de tu presupuesto en
el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de
la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que
le traiga la copa de champaña con el modesto
anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle
matrimonio con todo el entusiasmo y la
sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a
punto de atravesarte el pecho, y si no sientes
nada, tampoco le des mucha importancia. Si
hay aplausos, deja que terminen. Si llora,
sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz,
y si no lo hace, igual sonríe. Deja que pasen los años sin que te des cuenta.
Construye una carrera en vez de conseguir un
trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos
hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo.
Cae en una aburrida indiferencia y luego en
una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece.
Sorpréndete por tu falta de logros. En
ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y
etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las
caminatas, ten la sensación de que nunca vas
regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal.
Muere, pero solo después de haberte dado
cuenta de que la chica que no lee jamás hizo
vibrar tu corazón con una pasión que tuviera
significado; que nadie va a contar la historia de
sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su
capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no
hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te
digo, porque una vida en el purgatorio es
mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de
describir el descontento de una vida
insatisfecha. Un vocabulario que analiza la
belleza innata del mundo y la convierte en una
alcanzable necesidad, en vez de algo
maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede
identificar lo espacioso y desalmado de la
retórica de quien no puede amarla, y la
inarticulación causada por el desespero del
que la ama en demasía. Un vocabulario,
maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de
sintaxis. La literatura le ha enseñado que los
momentos de ternura llegan en intervalos
esporádicos pero predecibles y que la vida no
es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de
decepción. Una chica que ha leído sobre las
reglas de la sintaxis conoce las pausas
irregulares –la vacilación en la respiración–
que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la
diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo
amargo cinismo countinuará, sin razón y sin
propósito, después de que ella haya empacado
sus maletas y pronunciado un inseguro adiós.
Tiene claro que en su vida no seré más que
unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le
permite reconocer el ritmo y la cadencia de
una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo
hace sabe de la importancia de la trama y
puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel.
Será paciente en caso de que haya pausas o
intermedios, e intentará acelerar el desenlace.
Pero sobre todo, la chica que lee conoce el
inevitable significado de un final y se siente
cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de
tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas
han aprendido a contar historias. Tú con la
Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una
biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un
café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú,
el que me ha hecho la vida tan difícil. La
lectora se ha convertido en una espectadora
más de su vida y la ha llenado de significado.
Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los
personajes secundarios son coloridos y el
estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace
querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil
y te fallaré porque tú has soñado, como
corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo
de este escrito. No te resignarás a vivir sin
pasión, sin perfección, a llevar una vida que no
sea digna de ser narrada. Por eso, largo de
aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que
te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.
martes, 19 de mayo de 2015
Necesidad de estar solo.
Pense que esto era imposible el que yo necesitara estar sola. Pues para mi si que fue una gran sorpresa, tantas veces que pedia al cielo y al destino que me mandara pareja, ahora solo pido que llegue en el momento indicado, pero que me deje disfrutar de mi. Yo que soy un caos, un hermoso caos, que no se como parar, llegue al punto en mi vida en que si quiero que alguien me abraze y me haga sentir segura, pero a la vez quiero huir de todo eso. Asi que tome la decision mas madura que pude tomar hasta este momento, esperar y aprender a vivir conmigo misma en soledad, no digo que no siento el extraño sentimiento de dejar de sentir el sentimiento de querer a alguien a mi lado (siento que deberia de haber dos palabras que expliquen esos dos sentimientos, el primero: el sentir que necesitas a alguien a tu lado, y el segundo: dejar de sentir el primero).
Mantenerme firme con esta decision creo que no va a ser tan dificil, he vivido amores destructivos, y eh destruido amores, no deseo ni dañar ni ser dañada. Creo que es mejor asi, dejar las cosas así... Disfrutar de mi misma.
Me siento tranquila, no cien porciento feliz, pero un noventa es mejor que nada.
Mantenerme firme con esta decision creo que no va a ser tan dificil, he vivido amores destructivos, y eh destruido amores, no deseo ni dañar ni ser dañada. Creo que es mejor asi, dejar las cosas así... Disfrutar de mi misma.
Me siento tranquila, no cien porciento feliz, pero un noventa es mejor que nada.
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